¿El Aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósitos de unos contenidos cualesquiera?
No. Al evaluar el docente no puede fijarse solo en los conocimientos, habilidades o destrezas adquiridas, en el desempeño total de la persona, es decir, como pone en práctica lo aprendido con una actitud propicia.
Se tiene que modificar la cultura del examen dando paso a otra cultura en la que lo importante sea aprender, existiendo muchas formas como un desempeño concreto, un proyecto, la resolución de un problema, el análisis de una lectura con niveles de interpretación complejos, etc. Esto nos lleva a la construcción de las capacidades docentes para ampliar sus conocimientos sobre distintos mecanismos de evaluación del desempeño, como una concientización que lo lleva a ver en cada uno de los alumnos, lo que puede hacer sólo, con ayuda y lo que todavía no puede realizar. Teniendo que llevar a cabo una dinámica observando desde donde se parte (evaluación diagnóstica), identificar el proceso, identificando lo que se sabe hacer para planificar lo que sigue (evaluación formativa). Siendo la evaluación un proceso continuo, de perfeccionamiento, observar el resultado alcanzado por las actividades (evaluación sumativa).
Una buena evaluación abarcará el trabajo realizado, los productos obtenidos, las actitudes frente a la labor y la demostración de que se han desarrollado más las habilidades de pensamiento que solamente el conocimiento que repite los contenidos de manera verbal. Esto implica la aplicación de exámenes, pero no como los únicos insumos; lo importante es evaluar por desempeño.
No. Al evaluar el docente no puede fijarse solo en los conocimientos, habilidades o destrezas adquiridas, en el desempeño total de la persona, es decir, como pone en práctica lo aprendido con una actitud propicia.
Se tiene que modificar la cultura del examen dando paso a otra cultura en la que lo importante sea aprender, existiendo muchas formas como un desempeño concreto, un proyecto, la resolución de un problema, el análisis de una lectura con niveles de interpretación complejos, etc. Esto nos lleva a la construcción de las capacidades docentes para ampliar sus conocimientos sobre distintos mecanismos de evaluación del desempeño, como una concientización que lo lleva a ver en cada uno de los alumnos, lo que puede hacer sólo, con ayuda y lo que todavía no puede realizar. Teniendo que llevar a cabo una dinámica observando desde donde se parte (evaluación diagnóstica), identificar el proceso, identificando lo que se sabe hacer para planificar lo que sigue (evaluación formativa). Siendo la evaluación un proceso continuo, de perfeccionamiento, observar el resultado alcanzado por las actividades (evaluación sumativa).
Una buena evaluación abarcará el trabajo realizado, los productos obtenidos, las actitudes frente a la labor y la demostración de que se han desarrollado más las habilidades de pensamiento que solamente el conocimiento que repite los contenidos de manera verbal. Esto implica la aplicación de exámenes, pero no como los únicos insumos; lo importante es evaluar por desempeño.